Algún día encontraremos lo que estamos buscando.
O quizás no.
Quizás encontraremos algo mucho mejor.
Y
entonces, dejé de esperarlo.
Por primera vez en tanto tiempo, mis
lágrimas se transformaron en cristales.
Y agradecí la grandeza de
haberlo conocido.
Porque conociéndolo a él llegué a conocerme.
Porque,
gracias a que se fue, a que nunca estuvo, a que siempre me cuidó de su
bonita capacidad para destruir almas, llegó a mí todo lo que tenía que
llegar.
Mi verdadero despertar.
Mi verdadera liberación.
El Verdadero
Amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario