Y entonces caperucita vio directamente a los ojos del lobo y se dio cuenta que no era ni un monstruo, ni una bestia como le pintaban; era tan sólo un animal incomprendido, temido y cazado. Un animal que sólo seguía lo que le dictaba su instinto para sobrevivir. Desde entonces el miedo se convirtió en respeto y fascinación.
Génesis Zambrano.

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