- No confíes en los halagos de un hombre, recuerda que el jinete acaricia el caballo sólo para montarlo.
- Lo amaba tanto, que me quite los tacones para estar a su altura y aún así no me llegó ni a los talones.
- Madurar es entender que a veces hay que olvidar lo que uno siente y recordar lo que uno vale.
- Me gusta ser mujer, incluso en un mundo de hombres, después de todo ellos no saben llevar vestidos y nosotras sí los pantalones.
- Un hombre me dijo: "eres una mujer muy fría", y le contesté: "no es que sea fría, lo que pasa es que mi calor no se lo doy a cualquiera".
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