"La que volverá cuando llegue el Crepúsculo de los Dioses"
Pez de la tierra sumergido en el mar; Límite extremo de todas las tierras, cinturón del camino de las naves son algunos de los nombres de la monstruosa serpiente de la mitología germánica, hermana del lobo Fenrir, el lobo que al final del mundo derramará su veneno sobre todo lo que fue creado.
Luz y tiniebla,
principio y fin,
macho y hembra,
bien y mal,
la serpiente enrollada que se muerde la cola formando un círculo es un símbolo presente en todas las épocas y todos los pueblos.
Activo y pasivo,
devorador y devorado,
es una representación de la totalidad que contiene en sí misma los opuestos.
La tierra era una vasta zona rodeada por el agua, y en este océano original que envolvía al mundo vivía un desmesurado reptil, la serpiente Midgard, cuyos anillos rodeaban la morada de los hombres. Los germanos no creían en la eternidad de los dioses. La muerte tenía que llegar para todos, y entonces sería el Crepúsculo de los Dioses, el momento esperado por la serpiente Midgard y el lobo Fenrir.
Hijos de Loke, deidad que personificaba el principio del mal, poco después de su nacimiento un oráculo advirtió a los dioses que estos hermanos lograrían la destrucción de todo lo conocido. Para preservarse, los dioses lograron atar al lobo con una poderosa cadena forjada con seis elementos imaginarios: el sonido de la pisada de un gato, la raíz de una roca, un pelo de barba de una mujer, el tendón de un oso, el aliento de un pez y la saliva de un pájaro.
Y allí están.
Esperando.
Cuando llegue el Crepúsculo de los Dioses la serpiente Midgard devorará todo lo que vive en la tierra y el lobo Fenrir detruirá y devorará al sol.
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