Todo por él

  • 0
Y mientras sus manos recorrían mi cuerpo, le pregunté:
- ¿Donde estuviste todo este tiempo?
- Buscándote
(contestó mirándome a los ojos)

Ese sencillo momento bastó, para que mi corazón diese saltos de alegría durante una hora más.
Una hora completamente dedicada a él.
En la que, después de años, mi corazón volvía a latir ilusionado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario