Y mientras sus manos recorrían mi cuerpo, le pregunté:
- ¿Donde estuviste todo este tiempo?
- Buscándote
(contestó mirándome a los ojos)
Ese sencillo momento bastó, para que mi corazón diese saltos de alegría durante una hora más.
Una hora completamente dedicada a él.
En la que, después de años, mi corazón volvía a latir ilusionado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario