Juzgar hasta las acciones más comunes, prohibir hasta las cosas más absurdas.
Enjuiciamiento del placer, del autodescubrimiento.
Siglos hablando de la moral, de lo prohibido, del pecado; siglos callando “masturbación, eyaculación, deseo, satisfacción, orgasmos”.
Su moral no es la nuestra.
Sus cánones no son para nosotrxs.
Sus cuadradas formas de amar no nos gustan.
Hacemos lo que queremos, con quien queremos, porque queremos, porque nos queremos.
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