Inquieta la mente
Inquieto el espíritu
Inquieta el alma
Inquieto el corazón
Cruzes
de silencio que cortan el aire, escasez de parpadeos para inspirar, el
brillo revalsa y es innegable, estamos aquí para espantar.
Espantar miedos, dudas, espantar defectos, malos momentos que quedaron en algún recuerdo.
Nacen y flotan las virtudes, la pureza de la mirada se refleja en todo este brillo.
Tanta inquietud junta nos moviliza y nos eleva, y todo lo que persive en el aire se esfuma.
Ahora somos bruma, somos hojas de otoño cayendo, escarchas de invierno y una naturaleza dispuesta a entregar, a cambio de nada.
Porque así es el amor, entrega y no pide nada
- Pensamiento espiral
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